miércoles, 24 de octubre de 2012

Sublime.

Todo empieza y todo acaba. Acabo de sonreír ahora mismo, que poco cuesta y que poco se ve.
Burocracia ridícula...pero más ridículos nosotros que nos quitas las sonrisas y no decimos nada. Cerramos los ojos, cerramos la boca, cerramos la mente, cumplimos como perfectos robots diseñados para sufrir. Sufrimos...y nos da igual.Si supieras como se encoge mi corazón y como te odio cada vez que escucho tu nombre...no existirías. Serías polvo, serías aire, serías nada. Nada para mi, nada para el mundo.



martes, 19 de junio de 2012

Infinito.

Se asomaba el Sol desde la punta del horizonte. Mucha luz comenzaba a iluminarnos, ¿empezaríamos a ser mejores personas? Lo somos. Cada día dejamos atrás al yo del pasado menos informado, menos hambriento de sabiduría y nos convertimos en algo nuevo, en un yo del presente dispuesto a todo.
Quiero ser mejor que hasta hace un segundo, quiero saber y quiero aprender. Quiero renovarme eternamente.


sábado, 19 de mayo de 2012

Onírico.


Mente dice que no es correcto y corazón se siente solo. Ella nunca le acompaña, él a veces se pierde pero ella jamás va a buscarle. Se pierde entre sentimientos tan enmarañados como mil mariposas dentro de un estómago temeroso. Cuando lluvia arrasa, se extravían los dos, se enloquecen dentro de sus jaulas sin saber que son tan libres como las alas de mi espalda, de tu espalda. Se vuelven a descubrir, se acarician pero están demasiado lejos para tan poca distancia entre ellos dos. No se llegarán a comprender jamás, pero se llegarán a querer aún más que el confuso horizonte que separa el azul del cielo del azul del mar.

martes, 10 de enero de 2012

Sentir.

Una luciérnaga decidió renacer en otoño, entre el humo más negro del recuerdo. Condenada a vivir con un mísero corazón de reloj, ella deseaba poder arrancar sus latidos. El tiempo le pesaba, revoloteaba en busca de un discreto adiós efímero, para poder comenzar con un hola nuevo en calma. Necesitaba calma en estos vientos tan agitados. Perdida entre las corrientes de aire volaba verde, el verde más bonito que cualquier ojo pudiese haber visto en este precioso mundo. Llena de energía, se dirigía hacia el Sol en un contraste perfecto como quien suelta más hilo de una cometa para remontar, y ella no se rendiría. Era su meta, su sueño, algo por lo que lucharía hasta el final y por lo que decidió renacer en un duro otoño lleno de hojas esparcidas por el suelo. No importaría nunca cuanto costase ni lo duro que significase vivir eternamente con un tic tac en el pecho, ella estaba hecha para ser lo que ella quisiera ser.